La alimentación consiste en un acto voluntario de elección de los alimentos, su forma de elaboración y el modo de presentarlos. Esa elección puede hacerse por la calidad sensorial del alimento (su sabor, olor o apariencia, por ejemplo), por su contenido nutricional (por ejemplo, bajo en grasas o sin contener aceite de palma), por factores fisiológicos (por ejemplo, tener hambre), por factores emocionales (por ejemplo, sentimientos negativos como tristeza o positivos como entusiasmo) o por otros factores cómo pueden ser económicos, de proximidad, etcétera.
Esto quiere decir que no comemos solo para obtener los nutrientes que necesita nuestro cuerpo para mantenerse sano, si no que, a veces, comemos por otros motivos y esta elección puede afectar a nuestra imagen corporal.
Para ello, la Comisión de Trabajo de Nutrición Clínica de CODINAN ha elaborado este documento de consejos, fruto de la colaboración con la iniciativa Imagen & Salud de la Junta de Andalucía.
