El verano está a la vuelta de la esquina y con él llega la tradicional “operación bikini” para muchas personas, que sienten la creciente tentación de recurrir a diferentes métodos para perder peso rápidamente. Entre ellos, destaca uno especialmente peligroso: saltarse comidas y hacerlo, además, sin ningún tipo de supervisión por parte de profesionales. Aunque a primera vista parece razonable que cuantas menos calorías se consuman, mayor será la pérdida de peso, la ciencia y la experiencia clínica han demostrado que esta estrategia es ineficaz y, lo que es más preocupante, perjudicial para la salud.
El cuerpo en modo “supervivencia”
Cuando omitimos una comida, el organismo interpreta la situación como una amenaza y activa mecanismos de conservación energética. Esto provoca una reducción del metabolismo basal (el gasto calórico en reposo) que dificulta la pérdida de peso a largo plazo. Es decir, pasamos de quemar calorías a conservarlas.
Además, el cerebro puede verse privado de glucosa, su principal combustible. Esto puede causar irritabilidad, fatiga, dificultad para concentrarse e incluso interferir en funciones cognitivas. Un contexto poco propicio para tomar decisiones saludables para nuestro organismo.
Hambre descontrolada y atracones posteriores
Otro efecto muy común es que el hambre acumulada desencadena impulsos incontrolados por alimentos altamente calóricos y poco nutritivos. Tras pasar hambre, el cuerpo incrementa la secreción de grelina (la «hormona del hambre») y reduce la de leptina (la que induce saciedad), creando un ciclo de atracones. Así, en lugar de perder peso, es frecuente terminar ganándolo.
Este estudio reveló que quienes se saltan una de las comidas diarias, tienden a ingerir más calorías después, y además, la calidad de los alimentos consumidos disminuye, lo que puede afectar negativamente a la salud con el tiempo.
Impacto en hormonas y perfil metabólico
La alteración hormonal va más allá del hambre: el cortisol, la hormona del estrés, a menudo aumenta ante periodos sin alimento, desequilibra el ciclo del apetito y provoca retención de grasa.
Por si fuera poco, numerosos análisis han vinculado el hábito de saltarse el desayuno con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad. A largo plazo, la ausencia de comidas favorece efectos adversos sobre el perfil lipídico y la regulación de la glucemia.
Saltarse las comidas: más efectos negativos que positivos
A modo de resumen, podemos señalar que los estudios avalan que saltarse comidas no es una vía efectiva para perder peso y sí puede afectar negativamente en distintos aspectos:
- Metabolismo más lento: el cuerpo entra en “modo ahorro energético”.
- Aumento del hambre y apetito descompensado.
- Desequilibrios hormonales: cortisol, grelina y leptina desregulados.
- Riesgo cardiovascular elevado cuando se saltan desayunos y otras comidas.
- Pérdida de calidad dietética: menor consumo de frutas, vegetales, fibra y proteínas.
- Efectos rebote tras periodos restrictivos.
Alternativas saludables para perder peso
Desde CODINAN recordamos que cualquier proceso de pérdida de peso debe estar guiado por un profesional titulado. Los dietistas-nutricionistas estamos capacitados para diseñar planes personalizados que priorizan el equilibrio nutricional, el estado emocional y la sostenibilidad a largo plazo. Las evidencias apuntan a que una estrategia personalizada e interdisciplinar, que incluye asesoramiento clínico, nutricional y psicológico, es la más efectiva para mantener resultados saludables y evitar el temido efecto rebote.
Además de recurrir siempre a un profesional, estos consejos pueden ayudarte a mantener una alimentación saludable:
- Comer con regularidad, distribuyendo las calorías a lo largo del día en comidas equilibradas.
- Priorizar alimentos nutritivos: verduras, frutas, legumbres, proteínas magras y grasas insaturadas.
- Controlar las raciones, sin dejar de nutrirse.
- Dormir bien y cuidar el estrés, factores que influyen en el metabolismo-
- Realizar ejercicio regularmente, para apoyar la quema de calorías y proteger la composición corporal.
Saltarse comidas puede parecer una solución rápida para perder peso, pero las evidencias muestran lo contrario: ralentiza el metabolismo, desencadena hambre excesiva, desequilibrios hormonales y favorece hábitos poco saludables. En cambio, una alimentación equilibrada, estructurada e informada, acompañada de un estilo de vida saludable, es una estrategia mucho más efectiva, sostenible y segura para mantener un óptimo peso y una buena salud.
